Por Rosa Nelly Rodriguez Batista

Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado miedo. Comencemos por definirlo:  Miedo proviene del término latino metus. Se trata de una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad.

Este enemigo que se hace pasar como amigo muchas veces nos paraliza alejándonos, en ocasiones, de experiencias que pueden cambiar nuestra vida de manera positiva. La acción y el conocimiento van tomado de la mano, son esos colegas que trabajando en equipo, pueden lograr el éxito para superar el miedo.

Es el momento cuando te das cuenta que algo no anda bien, que te limita, que no permite dar lo mejor de ti. Es ahí que tienes el reto viable de prepararte para tu nuevo yo. La acción es el primer paso para opacar el miedo y darle paso al valor para lograr eso que tanto deseas. El miedo a enfrentar un cambio, entrar en lo desconocido, nos paraliza en muchas ocasiones. Por eso es importante tomar acción y que nuestra fe sea mayor que nuestro miedo.  En la medida que somos proactivos para superar el miedo, insistiendo y siendo persistentes, vamos obteniendo ganancia y nos alejamos de él.

La zona de confort, en muchas ocasiones, se vuelve en ese acojinado sofá que nos invita a permanecer en cómodos. Y atontados por la comodidad esto se convierte en un aliado del miedo. La zona de confort es aquella donde habitan tus costumbres, hábitos, patrones de conducta. En otras palabras, el lugar donde se condensa todo aquello en lo que por años has estado acostumbrado.

El antídoto para vencer la barrera del miedo es el conocimiento. Esa importante herramienta nos abre el campo de la visión permitiéndonos captar la amplitud del horizonte. A esto se añade la sabiduría, un componente de vida que se transforma en ganancia a la vez que acentúa el antídoto que vence al miedo. Así como David venció al gran gigante Goliat, cuando eres consciente de aquellas cosas a las que temes, puedes lograr identificar herramientas que te ayuden a vencer. ¿Cuántas veces has experimentado pánico antes de presentarnos frente un grupo de personas? Muchos hemos tenido esa experiencia; al repetirla en varias ocasiones el miedo desaparece porque el conocimiento te abraza y fortalece en cada una de ellas.

Identifica qué cosas te paralizan, limitan y te alejan de nuevas experiencias. Haz una lista y ve trabajando con cada una de ellas y afróntalas como una oportunidad para crecer.  El miedo es la barrera que nos impide vivir en plenitud. El temor debe ser superado ante el objetivo de desafiarnos y romper lo que nos ata. Al enfrentarnos al miedo, al temor e inseguridades alimentamos el antídoto con la más grande conquista: ¡Tu propia vida… valiente y plena!

“No es valiente quien no tiene miedo sino quien sabe conquistarlo” Nelson Mandela





























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado miedo. Comencemos por definirlo:  Miedo proviene del término latino metus. Se trata de una alteración del ánimo que produce angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad.

Este enemigo que se hace pasar como amigo muchas veces nos paraliza alejándonos, en ocasiones, de experiencias que pueden cambiar nuestra vida de manera positiva. La acción y el conocimiento van tomado de la mano, son esos colegas que trabajando en equipo, pueden lograr el éxito para superar el miedo.

Es el momento cuando te das cuenta que algo no anda bien, que te limita, que no permite dar lo mejor de ti. Es ahí que tienes el reto viable de prepararte para tu nuevo yo. La acción es el primer paso para opacar el miedo y darle paso al valor para lograr eso que tanto deseas. El miedo a enfrentar un cambio, entrar en lo desconocido, nos paraliza en muchas ocasiones. Por eso es importante tomar acción y que nuestra fe sea mayor que nuestro miedo.  En la medida que somos proactivos para superar el miedo, insistiendo y siendo persistentes, vamos obteniendo ganancia y nos alejamos de él.

La zona de confort, en muchas ocasiones, se vuelve en ese acojinado sofá que nos invita a permanecer en cómodos. Y atontados por la comodidad esto se convierte en un aliado del miedo. La zona de confort es aquella donde habitan tus costumbres, hábitos, patrones de conducta. En otras palabras, el lugar donde se condensa todo aquello en lo que por años has estado acostumbrado.

El antídoto para vencer la barrera del miedo es el conocimiento. Esa importante herramienta nos abre el campo de la visión permitiéndonos captar la amplitud del horizonte. A esto se añade la sabiduría, un componente de vida que se transforma en ganancia a la vez que acentúa el antídoto que vence al miedo. Así como David venció al gran gigante Goliat, cuando eres consciente de aquellas cosas a las que temes, puedes lograr identificar herramientas que te ayuden a vencer. ¿Cuántas veces has experimentado pánico antes de presentarnos frente un grupo de personas? Muchos hemos tenido esa experiencia; al repetirla en varias ocasiones el miedo desaparece porque el conocimiento te abraza y fortalece en cada una de ellas.

Identifica qué cosas te paralizan, limitan y te alejan de nuevas experiencias. Haz una lista y ve trabajando con cada una de ellas y afróntalas como una oportunidad para crecer.  El miedo es la barrera que nos impide vivir en plenitud. El temor debe ser superado ante el objetivo de desafiarnos y romper lo que nos ata. Al enfrentarnos al miedo, al temor e inseguridades alimentamos el antídoto con la más grande conquista: ¡Tu propia vida… valiente y plena!

“No es valiente quien no tiene miedo sino quien sabe conquistarlo” Nelson Mandela