Fábula para reflexionar

Por   |  Martes, 01 Noviembre 2016
Por: Dania Ferro. Escritora y Periodista cubana. Autora de los libros Diálogo con mi corazón y Relatos de la Mrs López

Por: Dania Ferro. Escritora y Periodista cubana. Autora de los libros Diálogo con mi corazón y Relatos de la Mrs López Dania Ferro

Por: Dania Ferro. Escritora y Periodista cubana. Autora de los libros Diálogo con mi corazón y Relatos de la Mrs López

Había una vez una vaca y una mona. La vaca había escuchado que la mona era graciosa. Algunos animales del bosque comenzaban hablar de la mona con asombro. La vaca inmediatamente sintió envidia. Esta mona no es mejor que yo! Qué ven en ella, que no puedan ver en mi? Yo doy leche. Soy un animal "importante". Pero poco a poco, los animales del bosque, comenzaron a correr la voz de que existía una mona graciosa y algunos se acercaban curiosos. En poco tiempo la mona había logrado ser el centro de atención para muchos que se reían de sus monerías, la empezaban a querer y hasta la defendían a capa y espada. La vaca no soportaba a la mona, pero no le quedó más remedio que acercarse a ella y convertirse en su amiga. A medida que crecía la popularidad de la mona, también crecía el número de animales aduladores.

Dentro de ellos habían feas lombrices, desconocidas lechuzas, horrorosos gorilas y hasta alguna que otra mariposa incrédula...Pero la vaca seguía pensando, que era ella quién merecía tener toda aquella pleitesía. La vaca no podía ir contra la mona, porque ya la mona tenía obediencia y reverencia de algunos animales del bosque. Y digo algunos animales, porque no todos cayeron en aquel juego de acatamiento y respeto. Hubo animales como los elefantes que no se sumaron, tampoco los cuervos, quienes solo observaron de lejos, menos aún las ardillas, que son animales tan precavido. Las palomas, las bellas palomas volaron lejos de todo aquello. Hubo animales que se apartaron inconformes y rebeldes. Animales para los que aquella veneración a favor de la mona, les parecía un acto innecesario y ridículo.

Estos animales que se apartaron fueron los más inteligentes. Pero como eran minoría todavía en aquel momento, los demás animales comenzaron atacarlos influenciados por la mansedumbre subordinada que había establecido ya la mona. Los cerdos en cambio, se adaptaron fácilmente al régimen, y a los espectáculos chapuceros y triviales de la mona. Y la vaca, la vaca se acercaba cada día más a la mona. La exaltaba en cada momento. Lisonjeaba cada una de sus apariciones. La mimaba, mostraba en cada ocasión una lealtad extraña...Cualquier animal que se acercara a la mona y esta le dedicara un minuto de afecto o atención, ya la vaca le tenía preparado el castigo del aislamiento. La vaca no se separaba de la mona. Era su brazo derecho. La mona creía ciegamente en el amor de la vaca y en todos los consejos y recomendaciones que esta le daba. "Ese animal no te quiere, solo se está burlando de ti" le advertía la vaca. La mona valoraba sus consejos. Y agradecía mucho su fidelidad y sus sugerencias. Inmediatamente ese animal era expulsado de esa sociedad que se había creado en el bosque.

Todo el animal que se acercara a la mona, la vaca arremetía contra él.... Llegaron a expulsar a tantos animales de la asociación, que ya ese gremio comenzaba a convertirse en una verdadera pesadilla. Porque si decidían irse, o los expulsaban, les hacían campañas de desprestigios y todos los animales aduladores de la mona se les iban encima. Ya la vaca comenzaba a ser querida. Se había ganado de manera muy astuta el respeto y el amor de casi todos los seguidores de la mona. La mona ingenua y sonriente, la estimaba de manera incalculable. A todos los animales le hablaba de la vaca. Las zorras quisieron advertirle a la mona, que la vaca solo quería tomar su lugar, pero la mona estaba ciega y no escuchaba. La vaca ya comenzaba a ser más conocida que la propia mona.

Y cuando no tuvo dudas de eso, se presentó una buena mañana en la asociación de la mona y habló por el propio micrófono de esta diciendo: estoy lista para crear mi propio grupo...Y hasta mi querida mona está invitada! Síganme a mí! Los animales del bosque, los que todavía se mantenían siguiendo obstinadamente a la mona, porque ya para ese tiempo, media manada había renunciado a esa concentración estúpida, aplaudieron eufóricos. Y siguieron a la vaca. Y hasta la mona aturdida e ingenua comenzó a seguir a la vaca....La vaca resultó ser más hábil y astuta de lo que todos creían. Y la mona resultó ser más bruta e ingenua de lo que todos esperaban. Si la mona se hubiera guiado por la astucia de las zorras, todavía tuviera su manada intacta. Las zorras nacieron atractivas y sagaces, no necesitan a las monas... La mona está ahora triste en su jungla, rodeada de hienas. Defendiendo y aferrada todavía a la vaca. La vaca, la traicionera vaca...que ya emprendió su propio camino... Moraleja de la historia: Ten cuidado a quién mantienes a tu derecha...Ten cuidado a quién ayudas. Ten cuidado a quién promocionas.